Por Sergio Zamora
La publicación de la primera gramática castellana
de Elio Antonio de Nebrija en 1492, fecha del descubrimiento de América
y de la toma de Granada por los Reyes Católicos, establece la fecha
inicial de la segunda gran etapa de conformación y consolidación
del idioma. A esta época pertenecen el cambio de las
consonantes que altera y consolida definitivamente el sistema fonológico
del español.
Desaparece la aspiración de la h, cosa que testimonia
la versificación. Se funden en un único fonema la s sonora
y sorda, prevaleciendo el valor sordo. Las consonantes ç y z pasan
a ser el fonema fricativo (con pronunciación equivalente a ts) que
se escribirá ç durante el siglo XVI y pasará a tener
el valor de la z (con su pronunciación actual) en el siglo siguiente,
con lo que de esta manera se resolvió la vacilación ortográfica
c, ç, z. Las variaciones fonéticas que representaban x, g,
j, se solucionaron también en favor del sonido velar fricativo sordo
que en el XVII pasa a tener la pronunciación y grafía actuales
de g y de j.
Desapareció asimismo la distinción -b-,
-v- que se neutralizó en -b- durante el siglo XVI. En la morfología
aparecieron los tiempos compuestos de los verbos, y se convierte en auxiliar
el verbo haber. En la sintaxis el orden de los elementos de la oración
se hace más rígido, y se anteponen los pronombres átonos
a infinitivos y gerundios.
Desde el punto de vista del léxico adquirió
una gran cantidad de neologismos, pues a estos momentos correspondió
la expansión de Castilla y, por lo tanto, el contacto con otras
culturas. Consiguió consolidarse como lengua dominante frente a
otros dialectos peninsulares al llevarse a cabo la unidad política
de Castilla y Aragón y ser el castellano la lengua de los documentos
legales, de la política exterior y la que llegó a América
de la mano de la gran empresa realizada por la Corona de Castilla, ya fijada
en la gramática normativa de Nebrija. A partir de los primeros momentos
del siglo XVI se prefirió la denominación de española
para la lengua del nuevo imperio, y la preocupación de los intelectuales
del momento se refleja en la enorme tarea de sistematizarla, analizarla
y divulgarla.
Lo demuestran la publicación del gran Diccionario
de Alcalá, obra de la Universidad Complutense creada por Cisneros;
la aparición de la Minerva de Francisco de las Brozas, conocido
por El Brocense, que es una gramática normativa y descriptiva más
moderna que la realizada por el grupo francés de Port Royal, y,
a principios del siglo XVII, la publicación del Tesoro de la lengua
castellana o española (1611) de Sebastián de Covarrubias,
primer diccionario de la lengua, que contiene cuanta información
histórica y sincrónica había disponible en el momento
de su publicación.
En Francia, Italia e Inglaterra se editaban gramáticas
y diccionarios para aprender español, que fue la lengua diplomática
hasta la primera mitad del sigloXVIII. En esta etapa de la lengua se llegó
al esplendor literario que representan los autores del siglo de oro. El
léxico incorpora palabras originarias de tantas lenguas como contactos
políticos tenía el imperio. Del italiano entran en el español
desde el sigloXV al XVII los nombres de la métrica y preceptiva
literaria como soneto, asonante, silva y lira, palabras relacionadas con
las bellas artes como fachada, escorzo, medalla, piano.
De otros campos léxicos son italianismos de la
época centinela, alerta, escopeta, aspaviento, charlar, estropear
y muchas más. Son galicismos paje, jardín, jaula, sargento,
forja o reproche. Los americanismos, que comienzan a entrar
en el sigloXVI, ofrecen una lista referida a las realidades que en Europa
no se conocían y que son españolismos tomados por las lenguas
europeas como patata, cóndor, alpaca, vicuña, pampa, puma,
papa (denominación afincada en Canarias para patata), que proceden
del quechua y el guaraní. Los términos más antiguos,
como canoa, ya citado en el diccionario de Nebrija, proceden de los arawak.
A este conjunto pertenecen huracán, sabana, maíz, cacique,
colibrí, caribe, enagua y caníbal. De la familia de lenguas
náhuatl habladas por los nahuas, se incorporan hule, chocolate,
tomate, cacao, aguacate y petate.
El español contemporáneo
En el año 1713 se fundó la Real Academia
Española. Su primera tarea fue la de fijar el idioma y sancionar
los cambios que de su idioma habían hecho los hablantes a lo largo
de los siglos, siguiendo unos criterios de autoridad. En esta época
se había terminado el cambio fonético y morfológico
y el sistema verbal de tiempos simples y compuestos era el mismo que ha
estado vigente hasta la primera mitad del siglo XX.
Los pronombres átonos ya no se combinaban con
las formas de participio y, gracias a la variación morfológica,
los elementos de la oración se pueden ordenar de formas muy diversas
con una gran variedad de los estilos literarios, desde la mayor violación
sintáctica que representan el barroco del siglo XVII, los poetas
de la generación del 27 y el lenguaje publicitario, hasta la imitación
de los cánones clásicos, también violentadores del
orden del español, que incorporaron los neoclásicos o los
primeros renacentistas.
Coincidiendo con otro momento de esplendor literario,
el primer tercio del siglo XX, aparecieron las nuevas modificaciones gramaticales
que aún hoy están en proceso de asentamiento. De ellas cabe
citar: la reducción del paradigma verbal en sus formas compuestas
de indicativo y subjuntivo, la sustitución de los futuros por perífrasis
verbales del tipo tengo que ir por iré, la práctica desaparición
del subjuntivo, la reduplicación de los pronombres átonos
en muchas estructuras oracionales y con verbos de significación
pasiva, que están desarrollando una conjugación en voz media
como en le debo dinero a María; la posposición casi sistemática
de los calificativos, la reducción de los relativos, prácticamente
limitados a que y quien en la lengua hablada.
Junto a ello, la irrupción
continua de neologismos, que nombran innovaciones técnicas y avances
científicos, tiene dos momentos: los anteriores a la mitad del presente
siglo, que contienen raíces clásicas como termómetro,
televisión, átomo, neurovegetativo, psicoanálisis
o morfema, y los neologismos apenas castellanizados, siglas y calcos del
inglés y fruto de la difusión que de ellos hacen las revistas
especializadas, la publicidad o la prensa, como filmar, radar, módem,
casete, anticongelante, compacto, PC, o spot.
Éste y otros textos de Sergio Zamora pueden hallarse
en la página La Lengua Española
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