En un día como hoy, pero en 1994, Carmen Martín Gaite obtenía el Premio Nacional de las Letras Españolas.
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2.12.9 Perfectos fuertes.

Del extenso repertorio de perfectos fuertes latinos solo un reducido número ha pasado al español. La acentuación fuerte se ha mantenido solo en la 1.a y 3.a persona de singular. En las formas de subjuntivo derivadas del perfecto ha desaparecido totalmente. La 3.a persona de singular ha adoptado la -o de los perfectos débiles: dijo como amó. Solo andar, sin tener perfecto fuerte en latín, lo ha creado analógico en español: anduve; acaso también querer. El radical latino, por otra parte, ha experimentado también transformaciones vocálicas y consonánticas. Enumeramos a continuación los perfectos fuertes que hoy pertenecen a la lengua general, ordenándolos por la vocal de la raíz:


con a:


traje, trajo


(de traer)
     


con i:


dije, dijo


(de decir)
 

hice, hizo


(de hacer)
 

quise, quiso


(de querer)
 

vine, vino


(de venir)
     


con u:


anduve, anduvo


(de andar)
 

conduje, condujo


(de conducir)
 

cupe, cupo


(de caber)
 

estuve, estuvo


(de estar)
 

hube, hubo


(de haber)
 

plugo


(de placer)
 

pude, puso


(de poder)
 

puse, puso


(de poner)
 

repuse, repuso


(de responder)
 

supe, supo


(de saber)
 

tuve, tuvo


(de tener)


La reducción de la 1.a y 3.a persona de singular de tres perfectos simples a formas monosílabas, producto de diversos procesos históricos, encubre el carácter de perfectos fuertes que fueron en su origen:

vi, vio
(de ver); di, dio (de dar); fui, fue (de ser y de ir).

La uniformidad morfológica que observábamos en los temas temporales de los perfectos fuertes (v. § 2.10.4d) se quiebra aquí, tanto en las 1.as personas con terminación -i, más cerca que -e de la terminación latina, como en la 3.a persona fue, la única 3.a persona de un perfecto fuerte que no ha sucumbido a la analogía de los perfectos débiles (con -ó). (véase la flexión completa de estos tres tiempos en los §§ 2.12.6, 2.12.7 y 2.12.8a y b, respectivamente.)

El verbo responder, además de su perfecto simple regular respondí, conserva su perfecto fuerte originario repuse, repusiste ... (antiguo respuse del lat. *responsi por respondí) que coincide hoy con el perfecto fuerte de reponer. Esta coincidencia es causa de que la lengua literaria emplee a veces con la acepción de ‘replicar’ otros tiempos de reponer, no solo repuse.

El imperfecto y el futuro de subjuntivo de los verbos dotados de perfecto fuerte se forma sobre el tema de la 3.a persona de plural de dicho perfecto, lo mismo que el de los verbos regulares (v. apartado 2.o del § 2.10.4b).